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Una abuela de Elkhart recupera la salud y alegría en su vida después de la cirugía bariátrica

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Las libritas de más no representaban un problema para Amy cuando era joven. Pero perdió el control de su salud y no cuidó de su peso mientras que traumas personales interrumpieron su vida.
 
El primer esposo de Amy se murió cuando ella tuvo 22 años. Y tuvo una batalla difícil con cáncer del cérvix cuando tenía 23 años.
 
Años después, su hijastro se murió en un choque de carro en la edad de 21 años. Su hijo de él, un niño pequeño, vino a vivir con Amy y su nuevo esposo.
 
La presión arterial alta, el reflujo ácido, la apnea del sueño y otros problemas de salud afectaron la salud de Amy.
 
La depresión y ansiedad empezaron a consumir la vida de Amy. Ella eligió la comida como una manera de escaparse. Las libras de más se vinieron acumulando poco a poco, y la balanza subió a 300 libras antes de que cumpliera los 50 años.
 
No importaba lo que intentara, Amy no pudo encontrar una solución para su miseria. Probó muchas dietas, como Atkins, Keto, Nutri-System y Weight Watchers. Las libras se quitaron, pero subieron otra vez.
 
No usaba su membresía de gimnasio. Parecía no haber ninguna diferencia cuando caminaba por el vecindario. Los fideos la consolaban. Y tenía una adicción a las bebidas grandes de restaurantes de comida rápida.
 
“Siempre tenía una excusa para darme por vencido,” dijo Amy. “No tenía la mentalidad correcta.”

Ganar peso tiene un costo físico y emocional

Tomó un momento de dolor, pero en 2020  Amy pudo enfrentarse con la verdad y emprender un camino diferente con su peso. Dos hernias – uno en su estómago en la parte arriba y otra en su abdomen – le hicieron sentir miserable. Estaba enferma todo el tiempo y necesitaba una cirugía correctiva.
 
Su médico le contó a Amy que su peso la ponía  en riesgo demasiado alto para hacer la cirugía.
 
“Una luz grande encendió cuando escuché eso,” dijo ella. “Sabia que tenía que hacer algo diferente si mi salud me impedía hacerme una cirugía.”
 
Amy también sabía que su pequeño nieto necesitaba que ella estuviera lo más sana posible. También sus hijos grandes y su esposo.
 
Con una nueva resolución para controlar su salud, Amy decidió explorar sus opciones para una cirugía bariátrico. Funcionó para varias amigas de Amy. Tal vez era la solución correcta para ayudarla a perder peso y mantenerlo fuera para siempre.

La planeación, educación, y esfuerzo marcan una diferencia

Amy entró a Goshen Physicians Center for Weight Reduction y pesaba 296 libras. Después de aprender sobre sus opciones de tratamiento, ella decidió optar por una cirugía de derivación gástrica. Eso rebajaría el tamaño de su estómago y desviaría la comida por el intestino delgado, que baja la absorción de unos nutrientes, reduce el hambre y aumenta la sensación de estar lleno.
 
Su peso meta era 160 libras – esto significaba que cortaría su peso casi por la mitad.
 
Para los seis meses antes de la cirugía, Amy se preparaba física, mental y emocionalmente para la transformación más grande de su vida. Esto significaba que tendría que cambiar los hábitos malos que había acumulado tras 30 años de lucha, y aprender cómo salir adelante con el estrés de la vida que la había agobiada. Esto era en medio de 2020, cuando la pandemia puso restricciones para los gimnasios, los centros de recreación, las reuniones de persona a persona y las cirugías electivas. Pero Amy no se iba a dejar vencer.
 
La sala, el jardín trasero, y su vecindario eran su espacio de ejercicio. Ella pesaba, medía, y apuntaba todo lo que comió. Las reuniones de apoyo en Zoom se convirtieron en algo normal para ella. Los consejeros trabajaron con ella para controlar la depresión y ansiedad.
 
Ya para marzo de 2021, Amy estaba lista para su próximo paso grande – la cirugía bariátrica. Y finalmente tendría la cirugía para reparar las hernias por el cirujano  Winston Gerig, que provee cirugía bariátrica en el Center for Weight Reduction.

¡Nunca me he sentido mejor!

La preocupación más grande de Amy antes de la cirugía era si iba a volver a subir de peso, como había sucedido con cada programa de dieta. Volvió a ver su equipo de apoyo – su familia, amigos, y el equipo bariátrico en Goshen – para ayudarla y animarla a seguir adelante.
 
“Siempre dicen, ‘recuerda el por qué,’” dijo ella. “Yo sé por qué hago esto – para mí misma, mi salud, y mi familia.”
 
Dos años después de la cirugía, había perdido más de 112 libras. Amy ya mantenía un peso cómodo para ella. Ella prestaba atención a lo que comía y la manera de comer. Ya no le apetecían las gaseosas grandes. Y en ocasiones especiales, ella comía algo dulce.
 
Aun no usaba mucho la membresía del gimnasio. Pero en vez de eso, Amy caminaba lo más que podía. También trotaba a veces por la calle con su nieto, algo que nunca pensaba que iba a poder hacer. También disfrutaba de ponerse en el piso y jugar con su nieta.
 
Amy también se pesaba en la balanza cada día, aunque ella sabía que no lo recomendaban después de la cirugía.
 
“Le dicen no pesarse cada día, pero la balanza es mi amiga,” dijo Amy. “Me ayuda a mantenerme bajo control.”
 
Las tareas de cada día son más fáciles en su trabajo como directora de producción de vehículos de recreación. Amy ahora disfrutaba de  comprar ropa. También estaba animada para viajar por avión al saber que no necesitaba extensiones de cinturón de seguridad.
 
Perder peso puede revertir las condiciones crónicas
 
Amy paró de tomar antidepresivos antes de su cirugía. Sin tanto peso y mucha confianza, ya no tuvo que volver a tomar ese medicamento. El botiquín ya no tiene medicina para la presión arterial, ni para la acidez. Un aparato de CPAP (presión continua de aire positivo) ya no está a la par de su cama.
 
Amy tiene una nueva perspectiva en su vida. Ella pone metas pequeñas para si misma y las celebra con su familia. Cuando llegan las complicaciones, Amy recuerda el progreso que ha tenido desde que empezó.
 
“Esta fue la mejor decisión de vida – para mi salud y mi familia,” dijo Amy.

Podemos ayudar

Si ha luchado con perder peso, podemos ayudar. Visite GoshenWeightReduction.com o llame al (574) 537-8326 para aprender más sobre nuestros programas.

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