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Una profesora de Elkhart se dedica a informar a otras mujeres sobre la prevención del cáncer cervical

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En la vida de Danielle Kijak todo pasaba por algo. Sin embargo, a sus 31 años, ella no se podía explicar el porqué del cáncer cervical.
 
Cuando le dieron el diagnóstico en junio de 2020, se preguntó: “Y por qué yo; soy muy joven para morir.”
 
Danielle sabía que en su última prueba de papanicolaou había algo que no era normal; pero no estaba preocupada porque todas sus otras pruebas habían sido normales; no tenía ningún síntoma de estar enferma. Además, sentía que gozaba de buena salud.
 
Su vida familiar era excelente, y tenía muy buenos amigos con quienes compartía su amor y afición por las comedias y los deportes. Además, le gustaba su trabajo como profesora de la West Side Middle School en Elkhart.
 
Cuando la hicieron una colposcopia (examen de cuello uterino para ver si tenía indicios de cáncer) y le informaron que tenía cáncer cervical en etapa 1B, tuvo una experiencia extra personal y sintió que toda su vida transcurría en segundos.
 
“Cuando me dieron el diagnóstico, me pareció que estaba soñando; algo irreal que les pasa a otras personas, o a familiares. Nunca pensé que me pasaría a mí.”
 
Ella no tuvo mucho tiempo para lidiar con la noticia, ya que tenía que someterse a muchas pruebas, y a tomar y decisiones en cuanto a pruebas y tratamientos del cáncer. Y a su vez, seguir viviendo la vida.

La detección temprana de cáncer permite más opciones de tratamiento

La primera decisión que Danielle tomó fue quedarse cerca de casa y recibir tratamiento en el Goshen Center for Cancer Care. Allí conoció a la doctora ginecóloga oncóloga, Dra. Pamela Stone, y su equipo de expertos en el tratamiento del cáncer.
 
La Dra. Stone y Danielle tuvieron varias consultas para hablar sobre las opciones de tratamiento. Después de que una resonancia magnética (MRI) y un escaneo PET, no mostraron signos de cáncer fuera del sistema reproductivo de Danielle, se decidió que una cirugía para extirpar el cuello uterino era la mejor opción para eliminar el cáncer y darle a Danielle la mejor oportunidad para seguir adelante con la vida.
 
Sin embargo, la cirugía traía consigo una seria de incógnitas dado que los médicos no sabrían cuánto extirpar, hasta el momento en que estuvieran haciendo la cirugía. Si el cáncer se hubiera expandido al útero, la cirugía tendría que ser una histerectomía total.
 
Afortunadamente para Danielle, el cáncer estaba solamente en el cuello uterino, y no le tuvieron que extirpar los otros órganos reproductivos. Después de la cirugía, no necesitó más tratamiento.
 
Después de un mes de recuperación, Danielle volvió a dedicarse a la familia, amigos y al trabajo. Y gracias a su dedicación al ejercicio, pudo de nuevo encaminar su vida.
 
Mientras se recuperaba, Danielle reflexionada sobre la vida después del cáncer.
 
“Cuando tienes un problema, te puedes rendir o puedes luchar para seguir adelante. Yo prefiero luchar y salir adelante,” dice Danielle.
 
Es más, Danielle decidió que quería ser activa y contar su historia para ayudar a otras personas a prevenir el cáncer y vivir plenamente.

Es bueno aprender de otros, compartir lo aprendido y dar apoyo

Cuando Danielle comparte su experiencia como sobreviviente de cáncer, lo hace con la pasión de profesora. Ella piensa que no hay suficiente orientación sobre el cáncer cervical y su prevención.
 
Danielle dice que realmente no se habla mucho del cáncer cervicouterino. Que, en general, uno sabe del cáncer de senos, pulmones, cerebros, etc., pero no del cáncer cervical.
 
Danielle utiliza las redes sociales como plataforma para crear conciencia sobre la enfermedad y la importancia de las pruebas de detección temprana del cáncer. Ella sabe de primera mano que la detección y el tratamiento del cáncer en sus etapas tempranas es lo mejor para su tratamiento y para prevenir la recurrencia.
 
Cuando se trata de prevención, Danielle apoya la idea de ponerse la vacuna HPV porque el virus del papiloma humano está estrechamente relacionado con el cáncer de cuello uterino. Lamentablemente, esta vacuna no estaba disponible cuando Danielle era una adolescente.
 
Danielle tiene historial familiar de cáncer que se remonta al menos dos generaciones; incluyendo una abuela y una tía que murieron de cáncer de ovario. En cuanto al cáncer de Danielle, no se sabe si ella lo contrajo a través del virus HPV o si su predisposición genética contribuyó a que le diera cáncer.
 
Danielle se ha asegurado de que la familia adoptiva de su hija de 11 años sepa de su antecedente genético de cáncer.  Danielle piensa que hay que informar a la gente para que puedan tomar buenas decisiones sobre la salud y el bienestar de su familia.

El apoyo personal y comunitario es muy importante

Danielle tiene sus momentos de flaqueza. Por ejemplo, las cicatrices de la cirugía le causan problemas. Los kilos que subió en sus años treinta no se pueden bajar tan fácilmente como cuando estaba en sus veintes. Además, Danielle tiene que ir al centro de cáncer cada 6 meses, para asegurarse de que en cáncer no regrese.
 
Algo muy bueno también, es que Danielle tiene sus padres a su lado en las buenas y en las malas. Su perrita Sophie también la colma de amor y alegría. Cuenta también con el aliento de sus seguidores en las redes sociales, que siempre la apoyan cuando publica algo.
 
“Cuando la gente me dice que soy muy fuerte; les digo que no tengo opción. Digo también que me ha ayudado a ser honesta y transparente con todo.”
 
Justamente por eso Danielle comparte su historia en todo momento. Cuando tiene un aniversario, chequeo o cita, publica un mensaje para recordarle a sus seguidores en las redes que es importante hacerse todos los chequeos correspondientes. Esta es su manera de ayudar a otras personas a vivir plenamente.
 
“Tengo suerte que Dios me dio una voz fuerte para que yo pueda ayudar a otras personas que también tienen que lidiar con el cáncer,” nos dice Danielle.

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